miércoles, 19 de mayo de 2010

Macarrones con tomate y queso rallado



La introducción más adecuada para este plato es que posiblemente sea uno de los más elegidos por los niños.

La pasta siempre se debe cocer al dente. El aderezo depende mucho de los gustos de cada uno, pero lo adecuado es que la salsa envuelva la pasta en su justa medida, sin que sobre ni falte...



Para 4 personas comilonas

400 g de macarrones de trigo duro
1, 250 g de tomate natural rallado o 1 bote de tomate triturado de 800 g 
Perejil fresco
Orégano fresco
Queso rallado
Vinagre 
Agua mineral
Azúcar
Pimienta negra de molinillo
Aceite de oliva
Sal


Si usáis tomate natural, hay que poner una olla de agua a calentar y cuando hierba echar los tomates dentro. Escaldar durante dos o tres minutos y ya estarán listos para que la piel se desprenda fácilmente. Pelar y triturar o rallar.

Condimentar el tomate con cuatro cucharadas soperas de vinagre, sal, y una cucharadita rasa de azúcar.

Sofreír en una sartén con aceite de oliva, hasta que al pasar una espátula de madera por la superficie se os haga camino y aflore el aceite. Tiene que estar perfectamente confitado antes de añadir a la salsa un dedo de agua. Mezclar, dar un par de hervores y sazonar con abundante orégano fresco y perejil picado. Probar el condimento por si faltara sal.

Cocer la pasta en abundante agua hirviendo con sal según las instrucciones del fabricante. 

Escurrir e introducir inmediatamente en el tomate 

Condimentar con pimienta negra (si no es para niños). Mezclar y servir caliente con queso rallado por encima.

Advertencia: Si añadís la pasta a la salsa inmediatamente después de haberla cocido o si usáis, como indico, pasta de trigo duro no es necesario pasar ésta por agua fría.


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