martes, 1 de septiembre de 2015

Albóndigas de ternera con setas en salsa de carne





Quien crea que las albóndigas no pueden etiquetarse como "plato gourmet" se equivoca. El truco está en cuidar los ingredientes. Para preparar albóndigas, salsa boloñesa, lasaña o cualquier relleno que lleve carne es recomendable comprarla carne en la carnicería de confianza y pedir que os la piquen allí mismo. No es necesario elegir una carne de primera, pero si una pieza fresca con alguna veta de grasa en el interior para que las albóndigas resulten más sabrosas.


Ingredientes para 4 personas

Para las albóndigas

500 g de carne de ternera picada
1 ajo grande
1 huevo entero
1 cucharada sopera de piñones
2 rebanadas de pan de molde
Leche
1 cucharada de orégano
1/2 cucharadita de café de hierbas provenzales
Pimienta negra
Harina blanca 
Aceite de girasol
Sal


Para la salsa

200 g de cebolla dulce
200 g de setas variadas (en este caso congeladas)
1 cucharadita de las de café de maicena
Extracto de caldo de carne
Una nuez de mantequilla (opcional)
600 ml de caldo de carne desgrasado
100 ml de vino blanco de mesa
Sal



Remojar la miga de pan en leche.

Poner la picada de carne en un bol. Condimentar con todas las especias, la sal y los piñones. Añadir el pan remojado bien escurrido y desmigado.

Picar el ajo en el mortero. Batir con un tenedor el huevo, añadir el ajo, mezclar. Añadir al bol de la carne.

Mezclar todo con las manos, distribuyendo bien el pan. Dejar reposar en la nevera por espacio de 30 minutos como mínimo.

Descongelar a temperatura ambiente las setas.

Preparar un plato con harina blanca de trigo. Coger la carne de a poquito con las manos untadas de harina y confeccionar las bolitas rotándo entre las palmas de las manos. Pasar los dedos por la harina cada vez que hagáis una.

Poner una sartén o cazo con abundante aceite a calentar.

Dorar ligeramente las albóndigas por todos los lados y reservar encima de un plato con papel absorbente de cocina para que suelten el aceite sobrante. Es un plato con calorías pero tampoco es cuestión de aumentarlas porque si.

Cortar la cebolla en brunoise fina y pochar hasta dorar con un poco del aceite de haber frito las albóndigas. Cuando coja un ligero color dorado añadir las setas y sofreír de nuevo todo el conjunto hasta que este pierda la humedad. Es importante que primero se haga bien la cebolla en esta salsa se notaría mucho si queda cruda. No le echo sal porque hay que añadir todavía el concentrado de carne y creo que ya le aporta suficiente sal.

Echar la cucharadita de maicena y remover rápidamente. Sofreír unos instantes y añadir el vino. Evaporar el alcohol a fuego lento. Remover de vez en cuando para que no se pegue. 

A continuación ya podéis añadir el caldo caliente y el concentrado de carne. Dar un hervor e introducir las albóndigas. Cocinar por espacio de unos 15 minutos a fuego lento. O hasta que veáis la salsa a vuestro gusto. Espesa un poquito más al atemperarse.

Mi truqui es añadir una nuez de mantequilla, repartida por toda la superficie, al apagar el fuego y dejar que está se derrita encima de las albóndigas. Antes de servir hay que calentarlas a fuego lento.

Si se hacen de un día para otro mucho mejor..


¡Qué aproveche!


2 comentarios:

  1. Que sepas que se me han apetecido con esa pinta tan jugosa que tienen y pensar que llevan piñones, pura delicia. Con una buena barra de pan al lado y son un manjar.
    Besos guapetona.

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  2. Hola Ana, ya estás en marcha por lo que veo. Insisto mucho en la calidad de la carne, se podrían hacer con un trozo de filete de pobre, morcillo, o similar. Hay carne para estofar melosa que se puede aprovechar para hacer albóndigas. Las puntas de bistec y similares resultan secas a menos que añadas más cantidad de pan. Pero eso tú ya lo sabes, jaja!
    Besitos,

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Gracias por vuestros comentarios y observaciones. Todos y cada uno de ellos son bien recibidos, y tenidos en cuenta. Gracias también por tener la generosidad de transmitir a través de vuestros blogs todos esos conocimientos que me han sido tan útiles para mejorar, y seguir aprendiendo.
También mi más sincero agradecimiento a todos esos anónimos aficionados a la cocina que dedican parte de su tiempo a ver mis recetas. Espero que la visita les pueda ser de utilidad.
Un beso, y un abrazo grande a todos.