miércoles, 22 de noviembre de 2017

Ensalada con roquefort y madroños








Mi casa se encuentra situada justo a unos 100 metros de un paraje natural protegido llamado Macizo del Garraf. En la parte de la montaña más húmeda se dan muy bien los madroños . El madroño es un arbusto que puede llegar a tener una altura considerable si tiene buena tierra y suficiente agua, aunque también resiste muy bien la sequia. Sus hojas son de color verde oscuro brillante y sus frutos, de forma redonda y piel granulosa, son de un bonito color rojo anaranjado. Algo que, al parecer, resulta una atracción irresistible para los pájaros y todo tipo de insectos, por la rapidez que se dan éstos a zampárselos. Lo sé muy bien, entre otras cosas, porque tengo uno en el jardín de casa, del cual puedo recolectar algún que otro bol de fruta, siempre y cuando sea más rápida que mis vecinos con alas.




Me gusta emplear los madroños  recién cogidos para preparar ensaladas. Combinan bien con todas las mezclas que lleven fruta y queso. También pueden formar parte de la fruta que se sirve con la tabla de quesos y para mezclar con yogurt natural.




Ingredientes

Madroños maduros pero firmes
Queso roquefort
Aguacate
Piñones
Zumo de limón
Crema de vinagre de Módena
Bolsa de hojas verdes variadas
Sal
Aceite de oliva virgen extra




Lavar los madroños rápidamente bajo el grifo del agua corriente. Secar con cuidado, son muy delicados. Retirar el rabito con un cuchillo de punta afilada.

Pelar el aguacate y cortar a dados. Rociar con zumo de limón.

Tostar los piñones ligeramente en una sartén sin aceite.

Distribuir un poco de crema de vinagre de Módena por todo el interior de un bol. Añadir las hojas verdes. Sazonar con sal. Mezclar.

Añadir el aguacate.

Desmenuzar el queso roquefort por encima.

Añadir también los madroños y los piñones tostados.

Condimentar con un poco más de crema de vinagre de Módena y aceite de oliva. Mezclar con cuidado.

Servir inmediatamente.




¡Qué aproveche!.

5 comentarios:

  1. Me encanta ver este fruto tan bonito, por aquí se encuentran en la Conrería, aunque los he comido nunca he hecho nada con ellos.
    La ensalada es sencilla, pero con una pinta muy festiva, buen contraste de sabores y también de texturas.
    Besos.

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    1. Sencillísima Ana, esa es la gracia. Los madroños le quedan hechos a medida, hay que probarla. No se puede prescindir de la crema de vinagre.
      Besitos,

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  2. ¡Ay esos vecinos con alas! ¡qué listos y avispados son! Pero más sabe el diablo por viejo que por diablo y a veces te adelantas a ellos ¡la vida!

    Los madroños no se dan por mi zona, así que esta ensalada me ha parecido muy original y apetecible ¡qué bonito color tiene!

    ¡Besos mil!

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    1. Jaja! Ya casi no quedan, tienen un hambre este año que ni te cuento. Besos guapa.

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  3. Oh! qué maravilla de ensalada, qué colorido! Me la apunto porque también tengo un madroño. Nunca he utilizado sus frutos ya que me parecían muy simples e insípidos y disfrutaba viéndolos (son preciosos) y viendo a los pájaros pero de ahora en adelante, será diferente, lo siento por los pájaros, jeje, que se coman otras cosas.Un beso

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Gracias por vuestros comentarios y observaciones. Todos y cada uno de ellos son bien recibidos, y tenidos en cuenta. Gracias también por tener la generosidad de transmitir a través de vuestros blogs todos esos conocimientos que me han sido tan útiles para mejorar, y seguir aprendiendo.
También mi más sincero agradecimiento a todos esos anónimos aficionados a la cocina que dedican parte de su tiempo a ver mis recetas. Espero que la visita les pueda ser de utilidad.
Un beso, y un abrazo grande a todos.