martes, 6 de diciembre de 2016

Kale con cebolla y piñones




¡Veo, veo!... ¿Qué ves? - Una cosa verde de hojas rizadas que parece col y sabe a col - ¿Que es?




Llevaba días viendo esta verdura en la verdulería, e incluso la había tenido en la mano, pero hasta que no entre en el Blog de Ana, La Cocinera de Betulo y leí su propuesta de "kale salteado con curry" no me decidí a probarla. Es que Ana es mi referente particular en cuanto al descubrimiento de nuevos productos y su forma de prepararlos. También tiene otra cualidad, que es capaz de hacer un plato con tres ingredientes y le sobra uno jaja!.. Bueno, exagero un poco, pero casi.
    

Su sabor es menos dulce que la col rizada de olla (repollo) que suelo utilizar habitualmente tanto para hervir como para hacer al vapor o saltear. Si habéis probado las berzas reconoceréis en la col kale un ligero sabor ácido característico de las mismas. Los tallos y las hojas se pueden comer en crudo. No obstante, en mi opinión, esta variedad que veis queda mucho mejor salteada directamente en la sartén al vapor, o hervida, antes que cruda. A menos que le hagáis busquéis un acompañamiento y un aliño de sabor intenso que equilibre al de la col kale.

En este caso he utilizado solo las hojas y he guardado los tallos en el congelador para añadir a algún caldo.

La mezcla de alimentos con que he elaborado esta receta es más clásico que las margaritas, la innovadora es Ana, jaja!.. Pero a buena no la gana naaada

Ingredientes para cuatro personas

2 manojos de col kale (suelen venir dos o tres tallos en cada uno)
400 g de judías de Santa Pau de bote (fesols de la Garrotxa)
8 trozos de panceta fresca muy magra
1 cebolla de Figueras mediana
50 g de piñones
3 dientes de ajo
1 hoja de laurel (opcional)
Aceite de oliva
Sal


Separad los tallos de las hojas de la col y lavad. Trocear.

Poned una olla de agua a calentar con un poco de sal. Cuando hierva introducir la col y dejad que se cocine durante cinco minutos (si la dejáis ocho no pasa nada, es muy consistente). Escurrir muy bien con las manos y reservar. 


Escurrir las judías de su jugo.

Opcional: Si notáis que viene un poco entera y queréis que esté más tierna introducirlas en un cazo con agua mineral y una hoja de laurel. Hervir a fuego muy lento durante unos diez minutos sin dejar que el agua se arrebate para que no se deshagan las judías. Rectificar de sal si lo veis necesario.



Cortad la cebolla en brunoise y picar los ajos. Sofreír la cebolla con un poquito de aceite de oliva. A media cocción echar el ajo picado y continuar la cocción hasta que esté todo dorado.

Añadir los piñones y mezclar. A continuación ya podéis introducir la col en la sartén y seguir cocinando hasta que esta se impregne de todos los sabores del sofrito. 



Solo nos queda condimentar la panceta con sal y hacerla a la plancha hasta que esté dorada. 

Servir todo en el mismo plato con las judías de Santa Pau calientes (también se pueden saltear en la misma sartén que la col, o a parte) aliñadas con aceite de oliva virgen extra.

¡Qué aproveche!

3 comentarios:

  1. Yo tu referente, hala qué exagerada, tú si eres alguien de quien aprender!!
    Me alegro de que te hayas aventurado a probar el kale y te haya gustado, además la receta por muy clásica que creas que es ciertamente está de rechupete.
    Muchas gracias por tu mención, jejeje se nota que eres una amiga y me miras con buenos ojos.
    Besos preciosa!!

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  2. ¡Que siii! Sabes que te lo he dicho un montón de veces. A parte utilizas productos de una calidad excelente, solo hay que entrar en tu blog para verlo.
    Gracias a ti,
    Besos!

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  3. ¡Qué bueno! me lo quedo aunque lo haré con otra crucífera ya que esa por aquí no la he visto. Un plato impresionante.De paso, visitaré el blog de tu amiga pues no lo conozco y me quedo con las ganas. Un beso

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Gracias por vuestros comentarios y observaciones. Todos y cada uno de ellos son bien recibidos, y tenidos en cuenta. Gracias también por tener la generosidad de transmitir a través de vuestros blogs todos esos conocimientos que me han sido tan útiles para mejorar, y seguir aprendiendo.
También mi más sincero agradecimiento a todos esos anónimos aficionados a la cocina que dedican parte de su tiempo a ver mis recetas. Espero que la visita les pueda ser de utilidad.
Un beso, y un abrazo grande a todos.